La Evolución de los Estilos de Liderazgo – Contrato Humano

La Evolución de los Estilos de Liderazgo

Disfruto mucho viendo las caras de mis alumnos cuando les refiero cómo han evolucionado los estilos de liderazgo y administración en los últimos dos siglos, sobre todo porque sus rostros traducen escepticismo, incredulidad, y hasta desconfianza, cuando les digo que de los estilos iniciales enfocados en la productividad, donde lo único que importaba era cuánto producía cada empleado en función del tiempo y del espacio que ocupaba, hemos trascendido hacia el liderazgo enfocado en las personas, entendidas estas como los colaboradores de la Empresa, los que hacen las empresas. Y justifico esas expresiones en el hecho que muchos de ellos inmediatamente reportan cómo conocen, y de hecho trabajan, en muchas organizaciones empresariales que mantienen el enfoque primario, desconociendo el valor de la gente y solamente preocupados por cuánto facturan, cuántas llamadas hacen, cuánto le generan al negocio, sin importar en muchas ocasiones cómo lo logran, o cómo se sienten.

No es que yo viva en otro planeta, ni que no reconozca la validez que en su momento tuvieron los teóricos iniciales de la administración, Taylor y Fayol, entre otros, en sus postulados, pero es claro que si los líderes empresariales hoy no reconocen las tendencias que evidencian los mejores resultados, y que son justamente aquellas en las que se reconoce el valor del ser humano, difícilmente podrán lograr empresas sostenibles y resultados altamente competitivos, además que sus manejos propiciarán seguramente la generación de conflictos entre las personas y tensiones innecesarias en el clima de las organizaciones.

La barrera más fuerte que en mi experiencia como consultor he encontrado entre los líderes para reconocer la necesidad de cambiar el enfoque, es la justificación que dan en el sentido de que con su estilo, “por arcaico que parezca”, han sido exitosos y han logrado buenos resultados. Pero hasta cuándo…

Las nuevas generaciones del mercado laboral saben valorar el reconocimiento que de ellos como talentos, dan las empresas, y están dispuestos a dar más, siempre que tengan una retribución equivalente, y no necesariamente económica. El trato respetuoso y equitativo, la promoción y el desarrollo del talento individual y colectivo, la asignación de proyectos desafiantes, el respeto por el tiempo personal, pero sobre todo, el ser reconocidos como un engranaje vital en la cadena, son componentes que cada día son más valorados, y que hacen que se vuelvan irrelevantes condiciones antes ineludibles, como la supervisión exagerada o la contingencia expuesta como una amenaza constante.

Sin duda de las cosas más valiosas que le aporta la cátedra a un consultor, es la confrontación permanente que se da entre la teoría y la práctica, y es un factor que enriquece el proceso académico, por lo cual seguiré disfrutando esas expresiones de mis alumnos, mientras de otra parte generaré por lo menos la reflexión entre mis clientes, y ante muchos otros líderes que a veces evidencian dificultad para actuar propositivamente frente a las tendencias y su entorno.

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